¨You´re not working to be famous. You´re working to do a job¨-Alber Elbaz
Desde hace varios años soy seguidora de diversos creadores de contenido, escritores y especialistas en distintas áreas de la moda, los cuales comunican puntos de vista y aspectos muy valiosos, generando cuestionamientos y nuevos proyectos que buscan crear soluciones y aportar conocimiento mas allá de los conceptos básicos de la moda. Los contenidos que generan este tipo de especialistas –como a mi me gusta clasificarlos– siempre han sido mis preferidos, ya que usualmente hablan de aspectos poco observados, lo cual resulta muy interesante para quienes realmente gustan de conocer todo el espectro de la moda, tratándola desde su aspecto social y antropológico.
Algo que es muy evidente, es cómo este tipo de contenidos contrasta con aquellos que lanzan los mismos datos que ya hemos escuchado una y otra vez de forma escandalosa para conseguir likes de cualquier incauto, con esto no estoy invalidando en general a quienes generan contenidos de moda vistosos y con datos fáciles de digerir, mas bien este artículo nace desde la observación y cuestionamiento del por qué estos estudiosos, escritores y especialistas de la MODA a lo largo de los años no han logrado crecer su comunidad más allá de los 10k seguidores, a diferencia de quienes tratan la moda de forma superficial y tienen comunidades que alcanzan hasta el medio millón de followers. En la mayoría de los casos, esto no sucede debido a que su contenido sea poco interesante, demasiado técnico o visualmente poco atractivo, ya que al parecer esto tiene que ver mas con el deseo real de los consumidores de contenidos de moda que con los creadores en sí.

En alguno de mis artículos he llegado a comentar sobre mi preferencia por trabajar con medios de moda que puedan aportar una opinión y observación valiosa mas allá de solo una foto bonita, y eso es lo que marcas y eventos deberían valorar cada que hacen una colaboración con algún personaje de la MODA. Esto sin duda es una utopía muy bonita, que sería alcanzable de no ser porque las cifras –infladas o no- demuestran que el público quiere ser parte de la moda que les vende este concepto no como una vía de estudio del comportamiento y emoción humana, sino de la extravagancia y el glamour.
El Club de los Escritores de Culto
Pero ¿por qué sucede que los creadores de contenido de MODA más brillantes y con un background profesional muy rico no alcanzan una popularidad a nivel masivo? ¿Se han convertido en un contenido tan fino y especializado que son lo equivalente al cine de culto? Si hay una gran cantidad de personas que dicen sentirse atraídas por la Moda y profesionalizarse en ella, ¿Por qué no los están siguiendo? En una época donde gracias a las redes sociales todos se ha convertido en expertos de cualquier tema en TIK TOK y discuten hasta temas geopolíticos en X, parece que la experiencia, el grado académico o el bagage cultural ganado a través de los años tiene menos valor que una buena selfie, porque claro, hasta los clichés del cine norteamericano nos lo dicen constantemente, nadie quiere ser amigo del nerd, pero sí de la cheerleader popular.

Actualmente los escritores, creadores e investigadores especializados de moda que busca que las personas los conozcan por su trabajo solo tienen dos alternativas, transformarse en el epítome del concepto superficial de la Moda o resignarse a tener una comunidad pequeña y selecta, pero que realmente aprecie su labor. Porque que aunque todos dicen querer saber mas ..siempre genera mas likes contar una vez más la misma historia sobre Coco Chanel que la de alguien como Katharine Hamnett y su labor sostenible.
El problema detrás de todo esto no se encuentra en el número de likes y los seguidores, sino en que la información que aportan quienes realmente están haciendo algo por cambiar diversas situaciones que involucran esta ´no existente´-como muchos dicen- industria para analizarla mejor, crear mejores colecciones, concientizar sobre comportamientos de consumo o simplemente para cultivarnos y entendernos mejor como sociedad, se ha perdido entre la masividad de los contenidos sobre ´moda ‘en redes sociales. En una época donde todos quieren ser guapos, populares y monetizar sin aportar algún valor, el fin de la era de los influencers que muchos predicen parece ser todavía un suceso muy lejano.
16 años han pasado desde la primera vez que escribí un artículo sobre moda y tendencias, y durante estas casi dos décadas he hablado de muchas cosas que he observado y experimentado, ya sea desde mi experiencia laboral o de la forma en que la moda se relaciona con otros temas que me encantan como la música, la contracultura o el cine; durante años tuve miedo de compartir mis textos abiertamente y hace menos de un año las situaciones se alinearon para iniciar este proyecto en donde se busca visibilizar situaciones, hablar de historias poco difundidas y generar cuestionamientos, para tal vez generar un cambio.

Actualmente todos convergemos entre el agotamiento que nos produce la sobreexposición a contenidos repetitivos y como creadores, a la presión de generar cada vez más información para agradar a los algoritmos, y en medio de todo esto yo prefiero ser de los creadores de ´contenido lento´, de los que maduran un artículo con el propósito de decir algo relevante y no solo para ser popular, y creo que esa es una forma de no quedarse obsoleto.
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