Texto por: Karlyne Manrique
Fatiga de precios y presiones económicas, así como un declive en la creatividad de los productos, son solo un par de razones que están detrás de la caída en las ventas de artículos de moda de lujo, la cual no está pasando por su mejor momento gracias a factores globales como la inflación y la interminable guerra comercial; además de una mayor competencia, gracias a la masiva oferta de productos a través de los canales en línea y el cambio en los hábitos del consumidor. En estos tiempos cada vez más acelerados, es momento de que las marcas reformulen una estrategia que conecte nuevamente con las nuevas necesidades de sus compradores.

Después de un periodo en donde marcas como Balenciaga transformaron la exclusividad del lujo en hype, logrando que sus diseños se volvieran objeto de deseo por lo memístico de sus colecciones, los compradores se han cansado de esta joke fashion gracias al ánimo que se ha generado en medio de los tiempos inciertos que corren, y ahora muestran un deseo por invertir mejor su dinero en el lujo real que les genere bienestar: experiencias enriquecedoras, durabilidad y calidad en productos. El consumidor ha llegado también a este límite debido a la elevación de costos en productos de lujo que se ha dado sin razón aparente en los últimos años y que aumentarían aún más gracias a nuevos aranceles.
El lujo ya no representa exclusividad, ha perdido valor en su camino a ser democratizado.
No debemos olvidar que esta guerra comercial destapó recientemente información acerca de los fabricantes chinos que producen productos de lujoMade in France y Made in Italy, y esto añadió un grado más de desconfianza hacia el mercado de lujo, que ha subido precios sin piedad en estos últimos años, pero que también ha bajado sus costos de producción llevándola a Asia, realizando así un cierto engaño al consumidor, quien paga pensando que adquiere un producto fabricado en Europa, como lo dice su etiqueta.

Otro factor que influye en los tiempos complicados para el mercado de lujo es el hecho de que anteriormente estas marcas se percibían como exclusivas de aquellos con un estatus intrínseco, algo que ha cambiado en esta era de influencers millonarios, en donde cualquier personaje que tenga un canal viral que obtiene ingresos desmesurados puede adquirir artículos de lujo. Por esto, las marcas de lujo han perdido su esencia de exclusividad y elegancia, que ahora se relaciona más bien con el derroche y el exceso.
El ansia por aparentar de esta generación, que ha vivido en el mundo digital desde sus primeros días, también ha desvalorizado la esencia original que tenían las marcas de lujo: la exclusividad y la artesanalidad, y la han transformado en banalización y compras compulsivas para presumir en redes, aunque, parece que esto finalmente está cambiando.
En mayo de este año, la consultora Bain & Company pronosticó que las ventas mundiales de artículos de lujo en todo el mundo caerán entre 2- 5 % durante 2025, lo que representa una baja importante con respecto a su previsión anterior.
En mayo de este año, la consultora Bain & Company pronosticó que las ventas mundiales de artículos de lujo en todo el mundo caerán entre 2 y 5 % durante 2025, lo que representa una baja importante con respecto a su previsión anterior.
En su reporte Luxury in Transition: Securing Future Growth, de Bain & Company y Altagamma, se menciona que: “En 2024, el mercado europeo de bienes personales de lujo creció entre un 3 % y 4 % a tipos de cambio actuales, alcanzando los €110 mil millones, impulsado en gran parte por el aumento del gasto turístico.”
También añaden información sobre el consumo en América: “Las ventas en América totalizaron un estimado de €100 mil millones, una baja del 1 % respecto a 2023 (a tipos de cambio actuales). El mercado de lujo estadounidense mantuvo una trayectoria general de crecimiento trimestral en 2024 a pesar de las fluctuaciones en la confianza del consumidor.”






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