¿Por qué hoy los ESCRITORES de moda importan más que nunca?

Por: Karlyne Manrique

Nos encontramos en una era digital dominada por las redes sociales en donde la figura del influencer impregna muchos de nuestros swipes. En este contexto, nuestras decisiones se han visto invadidas por lo que estos personajes influyentes opinen sobre algún tema, tengan o no razón. En ese mundo digital, anuncios rápidos y hostigantes también nos empujan a desear cosas que realmente no necesitamos sin darnos mayor contexto, pero que en cambio nos ofrecen la facilidad de hacer una rápida compra incluso sin la necesidad de salir de la plataforma, como sucede con Tik Tok Shop.

¿Cuántas veces hemos scrolleado ansiosamente para evitar ver algún anuncio en TikTok que, aunque hecho por un creador diferente, suena repetitivo y ensayado? Y aun así, su anuncio logra quedarse impregnado en nuestra memoria, empujándonos a intentar hacer una compra, hasta que leemos los comentarios de compradores reales que desmienten las bondades del producto anunciadas en el video.

En medio de la invasión de los micro influencers que surgen a cada momento y del engaño que crece en las redes sociales a través de las cuentas falsas y de especialistas creados al vapor, nos es conveniente voltear a ver a autores y medios creadores de contenidos especializados que hoy hacen el trabajo que anteriormente se realizaba en periódicos y revistas de moda, o ya en los años 2000, a través de los blogs.


Escritores y periodistas que, por medio del peso de la palabra, tienen la capacidad de reseñar detallada y cuidadosamente un producto, una marca, un evento o una colección desde el análisis y la investigación profunda. Realizando un desmembramiento del tema para publicarlo de forma duradera y elegante; a diferencia de lo que se logra con un breve y efímero video que resalta la superficialidad de tu marca o producto.

Esta sugerencia no nace únicamente desde el deseo de promocionar mis propios artículos escritos para reseñar marcas, eventos o colecciones, sino también como una respuesta o solución que surge en medio de la decadencia de la figura del influencer y el hartazgo del hostigamiento de las redes sociales, que tanto nos abruman con su contenido cada vez más rápido. En este momento, en que necesitamos la calma que nos ofrece un texto fino —aun si este es publicado en un medio digital— y en que la autenticidad está siendo apreciada por los más jóvenes, la belleza de la expresión escrita es un refugio que podemos encontrar en espacios como Substack y WordPress.

Medios y escritores de moda con gran capacidad intelectual no siempre hacen match con aquellas características que hacen popular al influencer: contenido visual rápido, vistoso y ruidoso que debe llamar la atención masiva del público en general por los temas que tratan y cómo lo hacen; en cambio, los contenidos escritos se dirigen a un público que busca información completa, cuidada y única.

En Latinoamérica, esta práctica sigue vigente a través de creadores que expresan una opinión curada y pensada desde su propio expertise. En México, podemos encontrar espacios con artículos que expresan la moda desde miradas únicas, como lo hace la legendaria Talía Cu, Emiliano Villalba (Semanario de Moda) o Juan Ramón Hernández (Carpetas de Moda), por mencionar solo algunos.


Revistas y marcas nacionales e internacionales deberían considerar acudir y colaborar cada vez más con medios y escritores de moda si es que buscan dejar un rastro de su marca tangible, real y rastreable, y no solo un reel inmediato que se esfume entre una infinidad de contenidos.

Un artículo escrito va más allá de una imagen rápida y un look, te transmite la sensación del olor, la piel y el tacto a través de palabras, te lleva a una experiencia que se clava en la memoria, invitando a vivirla. Este es el espacio perfecto para presentar colecciones y productos nuevos. En plataformas como Substack se respira la esperanza de recuperar aquella práctica de hablar sobre la moda de forma cuidada y curada, una idea muy necesaria en medio del ahogo que nos produce esta vida digital cada vez más acelerada y superficial.

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