Llega 2026: ¿dónde quedó la identidad de esta era?

Por: Karl Manrique

2025 fue un año complicado para muchos; en lo personal, para mí fue especialmente retador. Con situaciones increíbles, pero otras totalmente desconocidas y complicadas, por esto tuve que darme un break obligatorio de fin de año para reformular viejos proyectos en lo que debía abrirme al fin a dar voz y rostro a mis palabras sobre Moda. Mientras tanto, Fashion Thinking también debió permanecer en pausa obligada debido a cuestiones físicas por las que estuve pasando, por lo que agradezco su paciente espera.  

Pero 2026 ha llegado ya y oficialmente hemos cruzado la mitad de la década de los 2020s, con un año que comenzó con una de las noticias más esperadas por muchos: la captura de Maduro por parte de Estados Unidos, una acción que impactará de diversas formas a todo el planeta y nos mantiene expectantes.

Con este inicio, algo que se percibe fácilmente es cómo el mundo, nuestro mundo, sigue cambiando cada vez más rápido y, en cuestión de moda, las tendencias se han vuelto más volátiles en la superficie, pero con un sentimiento firme que no cambia con el pasar de ellas: el deseo de calma, certidumbre y estabilidad.

Vivimos una época en la que las tendencias llegan y se van con tanta velocidad que ni siquiera alcanzan a asentarse firmemente para definir la década, lo que alimenta esa falta de identidad que invade a los más jóvenes y que a los adultos nos deja con añoranza del ayer.

¿Se han fijado cómo es que las tendencias de hoy no han marcado una identidad de la época como sucedió en otras décadas? Anteriormente, cada década y cada periodo se definieron visualmente a través de tipos de cuerpo, maquillajes, música, ropa y peinados, pero hoy, y desde los 2010, las tendencias no parecen tener una identidad fija en ninguno de estos aspectos.

Si observamos las tendencias en la calle, en las tiendas y la publicidad, solamente existe una extraña mezcla indefinida de estilos rebajados, con un aire plano y aburrido, y para darse cuenta de esto solo falta echar un vistazo a Pinterest.

Hoy en día tenemos claro que las tendencias de moda no se tratan solo de colores, colecciones y pasarelas, pero lo cierto es que estas sí deben reflejar el mood de la época. Y esta época se siente sin alma (lo cual se refleja en la moda y las campañas), no solo por las complicadas cuestiones sociales, económicas y globales de la actualidad, las cuales también han existido en otras décadas, sino tal vez como resultado de la deshumanización en la que esta era digital, y cada vez más tecnológica, nos mantiene, en donde las ideas humanas se reemplazan por las habilidades de la IA y donde las experiencias no tienen valor si no van acompañadas de una fotografía en redes sociales que genere interacciones.

Las ideologías y creencias también siguen cambiando y ya no corren hacia una misma dirección; se han dividido en opiniones drásticas impulsadas por las redes sociales, y es aquí donde las tendencias parecen expresarse ahora, a través de opiniones digitales y no en la calle. Tal vez, también por esto es por lo que la moda tiene una crisis en la actualidad, al ser una industria que está ligada intrínsecamente a la expresión humana y, ahora, es tan complicado llegar a saber lo que realmente quiere el consumidor, más allá del deseo vacío de simplemente consumir.

Imagen generada con IA

En el cine y la TV, Frankenstein y Stranger Things marcaron 2025 como historias sacadas de una realidad puramente fantástica que conllevan una parte terrorífica que, aunque llena de esperanza, integra una dimensión incierta en donde se revela el lado terrible del ser humano y de la ciencia, que, al combinarse, abren la puerta al lado oscuro de nosotros mismos y de la sociedad. ¿Una linda premisa de aquí al futuro?

En 2026, aunque hay algunas apuestas sobre la mesa en cuanto a las tendencias que están planteadas para este año y los que vienen, se revela una nostalgia por los 2010s, o la última época que vivimos al full antes del quiebre digital.  

En general, en 2026 el consumidor permanece con un firme deseo de calma y por no apartarse de la parte humana, pero con una intensa curiosidad por lo nuevo que las IAs nos ofrecerán en su constante evolución.

En México y el mundo, todo parece seguir cambiando y la inestabilidad económica negándose a abandonarnos, todo esto ligado a la inestabilidad emocional que se reflejara en mas tendencias y deseos cambiantes e inestables al momento de consumir, lo que se puede combatir solamente con transmitir confianza y seguridad al consumidor a través de un discurso y valor REAL en nuestra marca.

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