Por: Karl Manrique
Por El argumento de la nueva versión de la película El Diablo Viste a la Moda 2 se plantea en el tiempo presente, dos décadas después de la primera entrega, en un escenario donde las revistas de moda como Runway —la ficticia versión de Vogue de la historia— se tambalean ante la pérdida de lectores.
Esta historia para el cine, aunque es ficción, no dista para nada de la realidad de las revistas impresas en la actualidad.
En noviembre de 2025, El Economista publicaba que, hace 10 años, el 48.8% de los lectores mexicanos de materiales escritos declaraban haber consumido al menos la lectura de un periódico en el año; para 2025, esta cifra decayó al 20%. Esto debido al surgimiento de plataformas y medios digitales de noticias y opinión, según lo indica el INEGI.
Los periódicos, un medio que era indispensable y preferido hasta hace pocos años en todos los hogares como una forma fiable de estar informado y al día, han ido en decadencia y en rápida vía de extinción.
Y el destino de las revistas impresas no parece ser muy distinto. Tal como anticipaba Egon Spengler en Ghostbusters (1984), mucho antes de la llegada de internet, “Print is dead”. Hoy, esta frase parece una profecía que está muy cerca de cumplirse.
Según el INEGI, en México, este 2025, ocho de cada 10 lectores leyeron libros, aunque la lectura de páginas de internet, foros o blogs se consolidó como el segundo material más leído, con 6 de cada 10 personas lectoras, seguido de las revistas, con cuatro de cada 10. Posicionando ya a las revistas impresas en tercer lugar. A nivel global, la venta de revistas cayó un 12.5 por ciento desde el año 2020, según el World Press Trends Outlook 2025-2026.
En la última década se ha detectado un continuo descenso en los lectores de revistas impresas en México, pero este se ha mantenido en un nivel estable durante los últimos tres años.
Aunque puede pensarse que este fenómeno es exclusivo de países extranjeros, estas cifras indican claramente que la decadencia de las revistas impresas también se está reflejando fuertemente en nuestro país.
Cambios generacionales, una nueva década, el fácil acceso a contenido libre y rápido en redes sociales, información curada en videos cortos y hábitos de consumo cada vez más apegados a las pantallas han acelerado estas conductas.
¿Las revistas de moda pasarán a ser solo un adorno de las estanterías, coffee tables o, sencillamente, se convertirán en piezas de colección? Ese destino parece inevitable en el momento actual, pero sin duda el valor de una buena revista impresa de moda sigue siendo invaluable y no puede obtenerse en un efímero post de Instagram. Ya que este medio impreso permitía admirar una fotografía durante horas, sin la ansiedad del scroll constante que caracteriza a los contenidos de moda de la actualidad.
¿Será que no solo es la era digital la que está matando a las revistas impresas, sino también la calidad del contenido que ofrecen actualmente?
En medio de la guerra por likes, visualizaciones, views y shares, las revistas de moda en su versión digital han perdido el rumbo, imitando la viralidad de cuentas digitales dedicadas a provocar sin un sentido profesional. Olvidándose de que, precisamente, quienes comprábamos y consumíamos su producto impreso lo hacíamos no solo por el contenido simplista de moda, sino por la forma en que se transmitía: exclusiva, expectante, intrigante y llena de glamour; de ese glamour que hoy ya se ha perdido.
La realidad es que, desde antes de la invasión digital, el contenido de moda fue migrando poco a poco de ser sustancial a convertirse en puro marketing y páginas llenas de campañas sin emoción. En décadas pasadas consumíamos estas revistas para aspirar a objetos de deseo que se publicaban en sus páginas, nos entreteníamos con artículos digeribles pero pensados y desmenuzábamos colecciones que permanecían impresas y no se borraban con un swipe como ahora.

En la era de las revistas impresas, los temas no eran cansones ni repetitivos, como sucede en la actualidad, sino que buscaban sorprendernos con algo nuevo. Hoy, las redes sociales han convertido temas como la Met Gala en algo soso y predecible, gracias a la inmensa cantidad de contenidos, significados y análisis que se ofrecen sobre el evento. Actualmente, temas clave de la moda como la Met Gala, más que curiosidad, provocan en muchos el deseo de bloquear el tema y no saber más de él.
La realidad es que, desde antes de la invasión digital, el contenido de moda fue migrando poco a poco de ser sustancial a convertirse en puro marketing y páginas llenas de campañas sin emoción. En décadas pasadas consumíamos estas revistas para aspirar a objetos de deseo que se publicaban en sus páginas, nos entreteníamos con artículos digeribles pero pensados y desmenuzábamos colecciones que permanecían impresas y no se borraban con un swipe como ahora.
En la era de las revistas impresas, los temas no eran cansones ni repetitivos, como sucede en la actualidad, sino que buscaban sorprendernos con algo nuevo. Hoy, las redes sociales han convertido temas como la Met Gala en algo soso y predecible, gracias a la inmensa cantidad de contenidos, significados y análisis que se ofrecen sobre el evento. Actualmente, temas clave de la moda como la Met Gala, más que curiosidad, provocan en muchos el deseo de bloquear el tema y no saber más de él.
Algunas revistas ícono de moda, más que hablar de esta y de estilo de vida, ahora nos llenan de múltiples contenidos sobre celebridades, tal como lo hacía la revista Vanidades en los años 90. Y sí, la moda está ligada intrínsecamente a las celebridades que portan prendas de alta costura en alfombras rojas y eventos especiales. Pero, en una década en la que los nombres que antes glorificábamos se han acercado tanto al público gracias a las redes sociales, es inevitable que las biblias de la moda también mueran en el camino y pierdan sus virtudes, al igual que las celebrities.
En esta década, la expectativa que causaba la salida de cada edición mensual se ha cambiado por contenidos constantes, análisis redundantes y textos que buscan el gancho y el like rápido. Por su parte, los contenidos digitales escritos también se han degradado, volviéndose planos y poco articulados, y en ocasiones hasta realizados con ChatGPT.
Tal vez no solo es la llegada de la era digital la que dio la estocada final a la prensa impresa de moda, sino también las nuevas dinámicas dentro de las revistas y el vicio de la venta lo que le ganó al amor por la moda.
Los que seguimos aportando textos trabajados a esta industria de forma independiente debemos recordar que, incluso hoy, los consumidores digitales también quieren —al contrario de lo que exigen los algoritmos— ver menos publicaciones, pero mejor contenido, y así seguiremos subsistiendo.

- https://dircomfidencial.com/medios/el-consumo-de-revistas-impresas-registra-su-mayor-caida-en-cinco-anos-20260428-0403/
- https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/molec/molec2025_RR.pdf
- https://www.eleconomista.com.mx/arteseideas/decada-periodicos-han-perdido-poco-mitad-lectores-20251120-787582.html
- https://www.vogue.com/article/the-future-of-fashion-magazines-fewer-more-premium-issues
- https://theconversation.com/magazines-were-supposed-to-die-in-the-digital-age-why-havent-they-217371
- https://heraldodemexico.com.mx/tendencias/2026/5/8/la-crisis-del-papel-dejaran-de-existir-las-revistas-809117.html











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