¿Realmente la moda es política o solo performativa?

Por Karl Manrique

La moda trata de tendencias, y hemos notado cómo, en la dinámica actual, estas han ido apareciendo y desapareciendo cada vez más rápido. Esto también se debe a las redes sociales, que nos muestran a cada momento prendas novedosas y nuevas corrientes de estilo para seguir con cada swipe.

Hoy, el mundo se ha vuelto pequeño y fugaz gracias al internet, y la moda también lo resiente. Años atrás, las tendencias se inspiraban en las calles y la vida nocturna, y las revistas impresas nos permitían conocerlas y digerirlas poco a poco, proyectando estéticas a través de editoriales majestuosos.

En la actualidad, nos seguimos alineando con tendencias que no solo tienen que ver con la ropa y la imagen, sino también con ideologías y movimientos que impactan en ella y en nosotros, y utilizan la moda y a sus voceros para presentar un manifiesto y un posicionamiento, restándole así banalidad a esta industria.

En el pasado, parecía que el mundo de la moda permanecía totalmente ajeno a las problemáticas mundiales. Hoy, esta se usa también como una plataforma para el llamado y la protesta a través de colecciones, campañas y contenidos de moda que eligen hablar sobre temas específicos que afligen al mundo. Incluso, las macrotendencias se han visto fuertemente impregnadas de estas temáticas.

´ Water And Oil´ Vogue Italia x Steven Meisel-PFW Dior P/V 2017 de Maria Grazia Chiuri- Katharine Hamnett.

Pero es mayormente en redes sociales donde constantemente surgen nuevos temas y movimientos que acaparan los contenidos de moda durante meses y exigen ser abordados por diversos creadores de contenido y protagonistas de esta industria.

Esta presión social ejerce una fuerza que nos empuja, como espectadores, a dejarnos llevar por temáticas sociales y emitir una opinión y un posicionamiento al respecto. Lo cual nos lleva a cuestionarnos si nuestro posicionamiento y condena a un suceso en redes realmente es una acción útil o simplemente una forma de alinearnos con el hype del momento para pertenecer a una tendencia, ya que, por muy apasionada y urgente que sea la problemática, probablemente este tema sea olvidado en algunos meses para dejar paso a un nuevo problema social que se vuelva viral.

Entonces, ¿la moda es realmente política o los temas sociales son solo una tendencia más por seguir en esta industria?

Desde hace algunos años, las redes sociales definieron que sí, la moda es política. Porque, además de que ejerce como un medio de expresión del sentimiento social de una época o de un grupo poblacional, esta también puede funcionar como un lienzo para expresar descontentos y posiciones políticas, sociales o ambientales.

Estas problemáticas sociales hoy inundan los contenidos de moda, que se han diversificado no solo para abordar los temas que hay que cambiar dentro de esta industria, sino para manifestarse y cuestionar no solo sobre situaciones que atañen a la moda directamente, como la sustentabilidad, el consumo, las condiciones laborales, los sueldos precarios o los abusos a los artesanos; ahora también se tocan temas espinosos que van más allá, como las guerras en Medio Oriente o las redes de abuso.

Desde hace varios años, la moda tiene a sus representantes más activas en temas sociales y ambientales, como las diseñadoras Katharine Hamnett, Vivienne Westwood o la misma Stella McCartney. Pero, gracias a las redes sociales, hoy todos pueden posicionarse sin involucrarse demasiado o incluso sin tomarse la molestia de informarse a fondo.

Esto nos coloca en una posición realmente problemática, ya que la desinformación no se queda ahí, sino que tiende a volverse viral cuando va acompañada de un título alarmista.

Y, como ejemplo, está lo que sucedió en 2025, cuando se anunció en el Diario Oficial de la Federación la suspensión de las importaciones de calzado terminado bajo el esquema IMMEX. Tras este anuncio, varios medios decidieron publicar la noticia acompañada de titulares como “adiós al calzado chino” o “adiós a Shein y Temu”, sin entender en qué consistía realmente esta medida y la situación previa que llevó a tomarla, ya que el objetivo mas allá de informar, era publicar antes que nadie, una nota con grandes posibilidades de volverse viral.

Aunque esto puede justificarse como una estrategia común de las redes sociales para generar interacción, también esconde una práctica poco ética de desinformar, consciente o inconscientemente, a cambio de likes, que logra manipular a una comunidad para que se posicione sobre algún tema. Entonces, ¿la moda es realmente política y social o simplemente se ha apropiado de estos temas para lograr viralidad?

Con los diseñadores sucede algo similar. Aunque, ciertamente, hay algunos muy involucrados, más allá del discurso, que se esfuerzan por mantener una marca que sea lo más ética posible, existen varios casos en donde estos destellos de anarquía se utilizan únicamente como una mera forma de marketing.

Ya dentro de las redes sociales, las cosas funcionan así: los temas sociales y políticos surgen, llegan a un clímax y se diluyen para dar paso al siguiente asunto que se ponga en tendencia. Presionando durante meses, a través de contenidos, para que tomes un posicionamiento y, simplemente, después de un tiempo, ese asunto quede en el olvido y dé paso a un nuevo tema de moda que generará curiosidad e interacciones.

Esto ya ha sucedido con temas como la sustentabilidad en la moda, que, al inicio de la década de 2020, incluso las macrotendencias que dictaron las grandes agencias de trend forecasting fueron las primeras en alinearnos con ella. Pronosticando que, antes del fin de esta década, toda la industria de la moda se volcaría hacia prácticas más verdes. Ya en 2023 veíamos la disolución de esta temática.

Con esto, no estoy tratando la sustentabilidad como un tema banal, sino como una cuestión muy importante que no se abordó con información profunda y aplicable para llegar a resultados reales en la industria. Comunicando el problema únicamente de manera superficial para generar controversia, como sucedió en gran parte de los contenidos que lo abordaron a principios de la década.

Actualmente, el interés por la sustentabilidad ha perdido peso, dejando en el abandono a los verdaderamente involucrados en ella.

En conclusión, politizar la moda y utilizarla para abordar las problemáticas que afectan al mundo entero es algo positivo, ya que no solo sirve para restarle superficialidad, sino también para dar mayor visibilidad y espacio a situaciones que necesitan cambiar.

El problema ocurre cuando solo se tocan ciertos temas porque “debemos hablar de ello”, dejando a muchos otros en el olvido simplemente porque ya no son tendencia o no resultan tan controversiales.

En ocasiones, se prefiere posicionarse fuertemente sobre una guerra que sucede a miles de kilómetros de distancia y guardar silencio sobre conflictos o abusos que ocurren en nuestro mismo país, solamente porque las redes sociales así lo dictan.

Al final, las mejores tendencias siempre nacen de la identidad y la autenticidad, y hoy, que estamos escasos de ellas, tal vez nos haría bien comenzar a hablar de lo que sucede en nuestro entorno inmediato, de aquello que hemos vivido y no solo teorizado. Así, la moda política sería realmente un medio útil y no un simple tema más dentro de una tabla de contenidos.

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑